8 DE MARZO, DIA DE LA MUJER TRABAJADORA. MADAME VIONNET

8 DE MARZO, DIA DE LA MUJER TRABAJADORA. MADAME VIONNET

Nacida en Francia pero formada en Inglaterra, la de Madeleine Vionnet es una de las aventuras más precoces y brillantes del mundo de la moda. Fundó su propia marca, Vionnet, en el París de 1912, un momento en el que pocas mujeres emprendían y se atrevían a conducir su propia empresa. La urgencia de la I Guerra Mundial le obligó a cerrar las puertas de su negocio, un hecho que no amilanó a Madame Vionnet, que volvió a abrir, finalizada la contienda bélica, con más fuerza si cabe.

Pero su mérito no sólo reside en eso, sino que fue capaz de apostar por un método innovador en su época como el moulage, una técnica denominada draping en inglés, se utiliza muchísimo en el mundo del diseño de moda, especialmente en la alta costura. Sin coser y sin cortes, se crea una pieza simplemente con la tela encima de un busto, modelándola y cogiéndola con alfileres.

Es una forma de creación en la que el diseñador en vez de realizar un boceta crea directamente en 3D, y tiene la ventaja de que de esta forma podemos comprobar el resultado según la caída, la textura y la calidad del material que se emplea.

Conocida como “la arquitecta de los diseñadores”, Vionnet vivió su verdadero apogeo durante la década de los años 20. Tanto fue así que en 1923 inauguró lo que por aquel entonces se conocía como “El tempo de la moda”, una emblemática tienda situada en la Avenue Montaigne de París que surgió fruto de la colaboración de la diseñadora con el arquitecto Ferdinand Chanut, el decorador George de Feure y el joyero René Lalique.

Madeleine Vionnet le dio un vuelco al corte al bies y creó hermosos drapeados que hasta hoy en día nadie ha conseguido superar. Su vestido de noche color marfil (1935) se considera una obra maestra, cuya caída perfecta se debe a una única costura, lo que para su creadora constituía el objetivo más elevado. Es posible que la habilidad de Madeleine Vionnet para crear estos cortes a partir formas simples como cuadrados o triángulos, se debiera a su pasión por la geometría. El carácter intemporal y de permanente belleza del trabajo de Vionnet se basa en 4 pilares del Arte: la proporcion; Vionnet se inspiraba en las simetrías de Jay Hambidge (1867-1924, pintor estadounidense, estudiante minucioso del arte clásico); el balance, que tiene que ver con teorías de la antigüedad como la “sección de oro” (número descubierto en la antigüedad, no como “unidad” sino como relación o proporción entre partes de un cuerpo o entre cuerpos); el movimiento, que estaba representado con el corte al bies, haciendo énfasis en la idea de que el vestido es una segunda piel en movimiento; y la verdad, una simplicidad arquetípica, inspirada en los griegos (chiton/peplos).

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Vionnet fue considerada la Euclides de la moda, por su precisión milimétrica; una rigurosa geometría dominaba sus creaciones, concibiendo los vestidos a partir de la repetición de figuras como cuadrados, triángulos, rectángulos o círculos. Bajo una aparente simplicidad, cada modelo conllevaba una estudiada estructura. Nada rompía la línea, ni cierres ni botones, y la mayoría se pasaban por la cabeza, como si de un jersey se tratara.

Hizo uso de los drapeados y del corte al bies, que hasta entonces solo era utilizado en cuellos. Utilizó tejidos sutiles, como el crespón de seda, la muselina, el terciopelo o el satén. En 1918, su proveedor, creó especialmente para ella un tejido único compuesto por seda y acetato, una de las primeras fibras sintéticas.

El estilo de Vionnet, culto a la belleza de un cuerpo libre, se caracterizó por ser de una modernidad nunca vista hasta entonces; basándose en el drapeado del peplos griego -presente en su logo, que dejaba en libertad al cuerpo y que, al mismo tiempo, realzaba sus curvas naturales: “Me he aplicado a liberar, como para la mujer, el tejido de las trabas que se le imponían. He intentado darle un equilibrio tal que el movimiento no desplazara las líneas, sino que las magnificara” (Vonnet). Un estilo purista que llegaría a su máximo apogeo en los años treinta del siglo XX, cuando las curvas de la mujer volvieron a estar presentes en la moda, pasado el momento garconne y rectangular de los años veinte.

La exposición de los alumnos de segundo curso de Modelismo de Indumentaria rinde un homenaje a esta mujer pionera en una técnica innovadora que ha triunfado en tiempos muy recientes y resalta su tenacidad, originalidad y valía profesional innovando muy por encima de su tiempo. Madame Vionnet fue además una gran artista que convirtió la moda en arte y fue capaz con sensibilidad y precisión de elevar el mundo de la moda a una categoría a la que hasta ahora nunca había llegado.

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